Más allá de las lágrimas y la bronca por no haber podido disputar la gran final contra nuestro eterno rival emocional, este grupo humano de gladiadores sensibles debe ser recordado para siempre con orgullo. No sólo por su gran labor deportiva, sino por el coraje, el valor, la pasión, la dignidad y el respeto con el que estos hombres simples de nuestra tierra defienden, sienten y enaltecen nuestra bandera argentina.Que nos sirva de ejemplo a todos los seres que conformamos esta bendita patria, para que cada vez que nos toque representarla de la forma que sea, la disfrutemos, suframos, sangremos, vivamos, o juremos con gloria morir...
Hoy mas que nunca SOY UN PUMA, SOY UN PUMA, SOY UN PUMA...
By Tito
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